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domingo, 30 de septiembre de 2018

MÁS ALLÁ DE LAS ESTRELLAS

"Si es que no encuentras la alegría en esta tierra, búscala hermano más allá de las estrellas..."
La letra del himno de la Alegría no pudo ser más premonitoria, una letra que acuna el deseo y el anhelo de un pueblo y un continente que se mira en el espejo del cosmos para renacer de su pasado. El viejo continente ya no sueña con el nuevo sol, sino que ha dejado que unos políticos inconmovibles gobiernen nuestras vidas, nuestros deseos y nuestros sueños, amparados en políticas usureras, inflexibles y fatalistas. Unas políticas que han dado lugar en la misma Europa, a países de primera y países de segunda, abriendo entre ellos una brecha cada vez más grande e infranqueable.
A las implacables políticas de austeridad que una determinada élite de países europeos tiene sometida al resto -entre ellos España-, hay que añadir la dejadez y el desinterés que la Unión Europea muestra por la realidad dramática de los REFUGIADOS, así como de los INMIGRANTES que se juegan la vida cada día ante nuestras fronteras, huyendo de la miseria y de países opresores cuyos dirigentes cuentan con la aquiescencia tácita del mundo occidental. Un asunto que la Unión Europea se niega a abordar como dios manda, es decir, yendo al origen del problema, ya que ello supondría llevar a cabo CAMBIOS ESTRUCTURALES A NIVEL ECONÓMICO, ámbito en el que no están dispuestos a hacer ninguna concesión ni ceder en lo más mínimo.
El mundo entero asiste atónito al vergonzoso blindaje que la UE muestra ante la crisis migratoria, calificada ya como la mayor crisis humanitaria desde la II Guerra Mundial. Una realidad que nos invade, que nos asalta cada día en nuestros televisores, compartiendo cuota de pantalla con una interminable lista de casos de corrupción, debates políticos bochornosos, lazos amarillos y exaltados patriotas de todo a cien que se rasgan las vestiduras por la unidad de España y la exhumación de los restos de un dictador... Imágenes que quisiéramos no haber visto, como la de aquel niño sin vida a orillas del mar y tantos otros ahogados en nuestro mítico Mediterráneo, que es ahora el mar de la vergüenza. Un mar que encierra la historia de las principales civilizaciones del mundo antiguo y guarda el secreto de la gloria y el fracaso de imperios como el romano, por suerte o por desgracia el modelo referente de nación hasta nuestros días. Un mar, una historia y un buen puñado de banderas corroídas por la codicia y la amnesia autoinducida de los que las enarbolan y de quienes conforman sus instituciones, anteponiendo el bien individual al común y urgente y haciendo honor a la expresión popular "ande yo caliente...".

Pero nadie se cree que la verdadera Europa, que son las personas que la habitan, es decir, nosotros, estemos de acuerdo con las decisiones de la UE. ¿Quién ha dicho que las gentes que habitamos este continente no estamos dispuestos a ceder buena parte de nuestros ingresos en pos de unos cambios estructurales que permitan unas políticas más justas e inclusivas? ¿QUIÉN DICE QUE EL CIUDADANO DE A PIE NO ESTÁ DISPUESTO A SACRIFICARSE EN LO QUE HAGA FALTA? ¿Quién dice que el ciudadano medio, a pesar del paro y la crisis, no está dispuesto a vaciar su nevera si es preciso? Si ya lo estamos haciendo, estamos siendo saqueados impúdicamente por unos políticos que no nos representan, una élite de tiburones que han hecho de la codicia, el lucro y la especulación su razón de existir y de actuar. Si ya estamos siendo desvalijados, si ya lo estamos dando todo, si ya estamos vaciando nuestras despensas para que los que nos representan puedan vivir a todo tren, tener suculentas cuentas en paraísos fiscales y nuestros monarcas puedan tener yates y palacetes. Una clase política que, haciendo honor al dicho "el dinero llama al dinero", no hace más que mercadear y aliarse con los que detentan la riqueza que, a diferencia de nosotros -las clases medias-, no están dispuestos a mover un dedo, ni ceder un ápice, ni a vaciar sus neveras, ni a abrir sus despensas... "No sea que mi amigo aparezca con un coche o un yate mejor que el mío..."

¡¡¡Señores, aquí hay para todo menos para lo básico!!! Es como si una casa de familia tuviera un niño enfermo muriéndose y hubiera que administrarle unos medicamentos y unos cuidados básicos para que saliese adelante y los miembros de esa familia, en vez de comprarle los medicamentos y ocuparse de él, decidiesen pegarse unas vacaciones por todo lo alto, dejando al niño solo agonizando en casa. Esa familia es Europa, una Europa herrumbrada, impasible, decadente y unas Naciones Unidas impávidas e inservibles que no hacen más que condenar delitos, atentados, abusos e infracciones, mientras que al mismo tiempo las consienten. Una organización abotargada de burocracia, un ser inerte que se alimenta y retroalimenta de principios, derechos, postulados, estatutos, normas... a través de cumbres, conferencias, charlas, discursos...

Me siento privilegiada y doy gracias a dios cada día por vivir en esta parte del mundo donde hay una Constitución, un Estado de Derecho, unas leyes que me amparan y protegen, por salir a la calle y que no me violen, por tener un techo donde cobijarme, una nevera llena de alimentos y un lecho cálido donde dormir. Pero al mismo tiempo, no puedo soportar que haya millones de personas hacinadas viviendo a la intemperie o en condiciones infrahumanas. ME INDIGNA SOBREMANERA QUE LOS DIRIGENTES DE LOS PAÍSES EUROPEOS HABLEN POR MÍ A LA HORA DE DECIR QUE NO PODEMOS DAR ASILO A ESTA GENTE. Gente que sólo pide lo básico, un hogar para vivir... Familias que tienen puestas todas sus esperanzas en nosotros, en Occidente, en los países "civilizados". Padres y madres que ven pasar las noches y los días mirando las estrellas y repitiéndose una y otra vez que ésta es una Comunidad ante todo humanitaria, compuesta por hombres sabios, juiciosos y sensibles, incapaces de permitir que muera un niño más por esos caminos, en el barro o en las aguas...
Si esos padres supiesen que quienes tomaron la decisión de cerrarles las puertas viven en mansiones y apartamentos de lujo y que cualquiera de sus caprichitos puede valer más que todos los enseres y mantas de un campamento de refugiados juntos…
La semana pasada entró el Otoño y tras éste vendrá el implacable Invierno, que no tendría por qué ser implacable, ni siquiera frío, si todos colaborásemos para el bien común, si todos tuviéramos un techo.

domingo, 23 de septiembre de 2018

LUPA Y CATALEJO

Llevo una semana en la que me han entrado ganas de lanzar la tele por la ventana, si no fuera por los realities de Tele 5 y Master Chef. Dios salve a la "telebasura" y a los programas de entretenimiento, incluidos los de cotilleo, chismes y otras frivolidades, que últimamente son un respiro y un escape desesperado para espectadores como yo, que asistimos atónitos e indignados al bochornoso circo en el que se ha convertido la política de nuestro país. 

Tras sucederse la dimisión de Cifuentes y Montón del PP y PSOE respectivamente por las "irregularidades" sobre sus másteres, la sombra de la sospecha vino a recaer esta vez sobre el Presidente ahora en vigor Pedro Sánchez, esta vez por un supuesto plagio en la tesis doctoral que parece ser se queda en "trabajo de calidad mediocre", vamos, no a la altura de una persona que ha terminado siendo Presidente de Gobierno. Por así decirlo, este último tiene también su homólogo en el caso Pablo Casado, que aprobó de golpe la mitad de la carrera de Derecho en apenas cuatro meses al poco de ser elegido diputado por la Asamblea de Madrid. Pero nada de esto tiene sentido sin el otro factor de la ecuación, y es que todos tienen en común el centro donde se sacaron tan controvertidos títulos: la madrileña Universidad Rey Juan Carlos. Vamos, que el asunto huele a chamusquina, a auténtica marca España, a "todos lo saben, pero nadie lo dice", a "en su caso todos hubiésemos hecho lo mismo", a "normal que le regalen el título, si es un alto cargo", es decir, al doble rasero social de toda la vida que nos han metido en vena nada más nacer, reflejo del férreo CLASISMO vigente aún en nuestra sociedad y lo que es peor, en la clase política. 

El caso es que a mí de toda la vida me han caído gordos los másteres por lo caros que son, razón por la cual siempre se los han sacado la gente adinerada. Es más, siempre ha sido un secreto a voces que si pones la pasta gansa que vale un máster de esos (el que menos 6000 Euros), ya tienes que ser muy negado, para no sacarte el titulito. Vamos, al menos, eso es lo que he pensado siempre... Ahora bien, otra cosa son los másteres de hoy en día, ya que con el Plan Bolonia ha cambiado el panorama y son más asequibles y económicos. De todas formas, en este país acomplejado en que vivimos, decir "tengo un máster" levanta aún admiración y asombro. Es ese olor a campus universitario, a Tommy Hilfiger, a clase superior que tienen, que vuelve loco a los peperos, a los pequeños Nicolás y a todo aquel del partido que sea, que aspira a medrar en el escalafón social o simplemente poner una aureola dorada en su modesto currículum. 

Pero hay un rasero que me inquieta aún más y es el que lleva a cabo nuestra clase política desde hace ya algún tiempo, más concretamente desde que se acabó con el bipartidismo. Es el "y tú más" continuo cada vez que se habla de corrupción, irregularidades, pasado oscuro... ya sea por parte de un político o de un partido entero. Este rasero es muchísimo más sutil y sibilino, y de una manipulación pasmosa, es el rasero que equipara y asemeja asuntos que, siendo de índole "parecida", difieren enormemente en su gravedad. Vamos, el "tomar la parte por el todo" de toda la vida para darle la vuelta a la tortilla con un descaro abrumador y torticero. ¿Cómo va a ser lo mismo hacer una complementaria de Hacienda que blanquear dinero y que te acusen de 14 delitos, detentando encima el cargo de Ministro y director del FMI? (Monedero Vs Rato respectivamente), por exponer tan sólo un ejemplo, pero hay muchísimos más... 

Lo hacen constantemente y lo peor es que los medios entran al trapo dándoles coba!!! Porque lo que no es normal es que buceen en tu expediente y encuentren que un día no entregaste el libro a tiempo en la biblioteca de tu facultad, sancionándote por ello, y que eso lo quieran equiparar a cualquiera de los casos de corrupción intolerable llevados a cabo, encima con el agravante de que el que los ha perpetrado detentaba una notabilísima posición de poder. Cual trileros de la infamia, ponen la LUPA donde les conviene y el CATALEJO donde no, porque saben que algo encuentran... una tesis doctoral, una beca, una irregularidad fiscal... cualquier cosa vale para poner en marcha el ventilador y emborronarlo todo... "Calumnia, que algo queda" parece ser la consigna. 

Como en Juego de Tronos, de vez en cuando se llevan a cabo sacrificios en honor a valores como la lealtad, la integridad y la honestidad, pero resulta que a mí no me gusta nada esta serie en la que la injusticia campa a sus anchas, porque bastante tengo con la vida real. No me pareció bien que dimitiera Maxim Huerta ni que Ned Stark sacrificara a Dama. No sé, pienso que hay que ser más listo que eso y buscar otro tipo de soluciones, que no pase por echar a la gente que se sabe que es íntegra de verdad, mientras consentimos durante años a los que sabemos que no lo son. 

Este Viernes desayunamos y almorzamos con la noticia de que la Fiscalía se opone a que el Supremo investigue a Pablo Casado por su máster, aunque cree que "podría" haber cometido cohecho, ya que ha prescrito. Y los medios televisivos se han descolgado con comentarios del tipo "euforia en el PP" o "excelente noticia para Casado, mala para Sánchez". De fondo las imágenes del líder popular henchido de orgullo recibiendo los parabienes y felicitaciones de los de su partido, gritando "viva el Rey", diciéndole a Juncker que "España es un desastre", la mirada centelleante de Maroto exigiendo disculpas y una y otra vez las collejitas de Aznar al salir de la Comisión de Investigación...

En fin... menos mal que siempre nos quedarán los realities de Tele 5, porque yo esto ya no lo soporto...





martes, 11 de septiembre de 2018

GÉNESIS

Marilyn Monroe, uno de mis iconos más inspiradores y la femineidad 
en estado puro
Nació con la música, tomó forma de circunferencia y la línea no tuvo más remedio que rendirse ante ella. Emprendió la senda de la intuición, desafió a los números pares y bajó a los infiernos de los  valores constantes de las formas cuadráticas, donde invadió de manera silenciosa el bosque cóncavo del miedo y la sistematización, cambiando para siempre la teoría de probabilidades. Los poliedros se formaron para recibirla y ya nada fue igual en el mundo de las tres dimensiones. Relámpago de goma arábica que taladra el universo, nevada incandescente, tibia, silenciosa... Garabato que desafía la perfección, radiante, intuitiva, compasiva, cálida, soñadora... Da sentido a la existencia y es el sueño de Dios llegar a comprenderla.




sábado, 1 de septiembre de 2018

DICEN QUE ESTÁ DE MODA LEER POESÍA


Dicen que está de moda leer poesía... Hoy en el metro una joven lucía sobre su falda floreada “Soledades” de Antonio Machado, en la parada del bus un grupo de alborotadoras adolescentes arbolaban el último ejemplar de Almudena Vega y unos jóvenes me abordaron para preguntarme cómo había conseguido el codiciadísimo poemario “El laberinto de mi voz” de la malagueña Laura Santiago Díaz. En una esquina de Calle Larios un estiloso joven esperaba a su cita con una edición inédita de “Azul” de Rubén Darío deliciosamente encuadernada en cuero y terciopelo azul klein. En un banco del parque un grupo de jóvenes punk adictos al piercing recitaban estrofas de “Las Flores del Mal” de Baudelaire y me han dicho que el Viernes noche en una conocida cervecería de Teatinos varias tribus urbanas se reunieron para recitar poemas de “El Rayo que no Cesa” de Miguel Hernández. 
Ayer en una cafetería al lado del Palacio de la Justicia un letrado tomaba su café junto a una sobria y elegante edición de “Poeta en Nueva York” de Lorca, mientras que un conocido juez extraía solemne de una enorme maleta atestada de documentos, una exclusiva edición de “Rimas” de Gustavo Adolfo Bécquer ribeteada con hilo de oro. Hoy en las cintas andadoras de mi gimnasio y en las máquinas de pesas he visto, junto a la botella de agua y el batido de proteínas, ejemplares de Pablo Neruda y Mario Benedetti, y en la consulta del médico me percaté de que mi doctora guardaba celosamente en el bolsillo de su bata una antología de Gloria Fuertes. Ésta me ha comentado que en el Hospital Clínico hay una biblioteca abierta las 24 horas y que en las horas de guardia los celadores y el personal de enfermería recitan versos a los pacientes. 

Sin ir más lejos, hoy en Twitter han sido trending topic los versos “…mátame con esa afilada daga de tus besos” de Juan Manuel Pérez, poeta y pintor malagueño, alcanzando el récord de retwits en un día. Por lo que se ve, la cosa va de malagueños porque la semana pasada se hizo viral el poemario “Poemas, Cuentos y otras Pesadillas” de Alejandro Ramos y Celia Perea, ya que su intrépido autor convocó una firma promocional en una conocida tienda friki de la zona de Teatinos. Y hoy mi cuñada me ha dicho que mi sobrino ha venido del colegio exultante al grito de “Con diez cañones por banda, viento en popa a toda vela…”.

En fin, será verdad entonces eso que dicen que está de moda leer poesía…

lunes, 20 de agosto de 2018

EL MONSTRUO DEL ESPEJO

Vivir en tus carnes el desprecio por la vida humana te cambia para siempre, si es que tienes la suerte o la desgracia de seguir vivo...

La violencia y la promiscuidad perforan el aire en un temblor de miradas al descubierto. Una puñalada de sangre barrena mi garganta y me dejo abrazar por la pólvora omnipresente, como el terror a no volver a abrir más los ojos. Me derrumbo en la acera ensangrentada a digerir el veneno que me traspasa implacable y mi mente se niega a pensar, a reproducir esas imágenes que me perseguirán cada día de mi vida... Mi familia acribillada entre el polvo, sus rostros descompuestos, sus cuerpos desfigurados, sus intestinos arponeados por la metralla, indecentes a la vista de todos.
    
Una razón silenciosa me llama hoy a la insurrección, a perderme entre las masas indignadas, a traspasar con mi palabra las consciencias... ¿Quién me puede quitar ahora este derecho? Vivo en un país que no es el mío, al que le estoy eternamente agradecido porque me ha brindado la oportunidad de empezar de nuevo, dándome todo lo que no me dio mi país, un hogar y una vida pacífica. Pero el color de mi piel, mi idioma y mis ropas me delatan y sé que para algunos no soy más que ese intruso que “viene a llevarse el trabajo de nuestros hijos y todos nuestros privilegios”. Pero, ¿qué hay en realidad detrás de los muros que nos construimos, de nuestra cerrazón, de nuestros prejuicios hacia los demás, de nuestros emblemas, himnos y consignas, de los patriotismos, de nuestra obsesión desmesurada por autodefinirnos, que nos lleva a la negación de los derechos del otro?

Detrás no hay más que el miedo atroz a toparnos con nosotros, con nuestro propio yo desprovisto de parafernalia, galones, etiquetas... con el ser insignificante que sabemos que somos, ese que hemos revestido de oropeles y autosuficiencia, convirtiéndolo en un prodigio de vanidad, que se alimenta de importancia y vive henchido de legitimidad, honor, aires de grandeza... abotargado de nobleza, solera, alcurnia... Celoso de su rancio abolengo, de su noble estirpe, de su casta. Un reptil que devora a sus propios hijos, aniquilando su espontaneidad y saboteando cualquier intento de parecerse a ellos mismos. Un alien que no dudaría en pulsar el botón rojo si fuese necesario para su autodestrucción, que en realidad sería capaz de cualquier cosa, con tal de no rebelarse y enfrentarse al monstruo, ese que ve cada día en el espejo, que lleva corbata, escudo, bandera...

lunes, 13 de agosto de 2018

COBARDE

Dicen que hay niños que no sueñan con ser médico ni astronauta...


Vivimos en una sociedad y en un país donde un chaval de clase media sin estudios y con cara de pasmado puede llegar a codearse con las más altas esferas de poder y si se lo propone, llegar a Presidente. Sí, hablo del fotografiadísimo ‘Pequeño Nicolás’, el joven imberbe que acaparó en su día cuotas de pantalla e inspiró cientos de montajes y memes. Porque fue precisamente eso su vida, un montaje. ¿Qué se puede esperar de alguien cuya máxima aspiración en la vida es formar parte de la primera línea del PP y convertirse en millonario? Pues bien, no exagero al afirmar que este personajillo burlón y hasta simpático no es más que una parodia, una caricatura, el retrato prototípico de un perfil muy común en nuestra sociedad. ¿Quién no ha conocido alguna vez a un 'Pequeño Nicolás'? Seguro que te lo topas a menudo en el ascensor... Es ese compañero de instituto que se jactaba de jugar al padel con el hijo del alcalde o aquel cuñado que tuviste que parecía haber nacido con el móvil pegado a la oreja y cuyas gestas nunca te terminabas de creer…

No es que tenga nada en contra de quienes tienen grandes aspiraciones, pero me parece deprimente y patética la gente que no aspira a otra cosa en la vida que a PERTENECER A TODA COSTA A LA CLASE ALTA y lo hacen por la puerta de atrás, a través del camino más corto y facilón que existe, que no es otro que el de las apariencias. Porque una cosa es cumplir tus sueños y otra, trocarlos por unos de mentirijilla. ¿Cómo va a ser lo mismo pasarte media vida estudiando y esforzándote en tu trabajo, que dedicarte a fanfarronear por discotecas y clubes con un caballito en la camisa y el móvil pegado a la oreja? Amparados en 'para serlo sólo tienes que parecerlo,' estos infelices son capaces de atiborrar sus armarios de ropa de marca, de apuntar a sus hijos a colegios privados o de vivir con una doble hipoteca, la del piso y la del coche de alta gama, que hará que sus vecinos no lo vean como un trabajador de clase media más, sino como un puto triunfador!!! Pensándolo mejor, es hasta democrática esta manera de ascender en el escalafón social, puesto que hasta el más pringao puede llevar un cocodrilo en la camisa, apuntar a su hijo a un club náutico o frecuentar con más o menos asiduidad los ambientes donde sabes te puedes codear con gente adinerada. La clave está en valorarse tan poco tan poco tan poco... y tener una autoestima tan baja tan baja tan baja..., que harías lo indecible con tal de emparedar tu alma y ser aceptado por un mundo que se va a creer lo que le cuentes... Repásate el nudo de la corbata y coge las llaves del BMW que despegamos…

Y aquí es cuando el refranero popular acude en tu ayuda: “se pilla antes a un mentiroso que a un cojo”. Y pones la radio y suena esa canción de “El Canto del Loco” que dice “eres tonto…” Ya que por más que huyes de ti mismo, el espejo te recuerda cada mañana que no eres Dorian Grey, sino el hijo del frutero y de Paquita, la que limpiaba escaleras en el barrio. Porque en esta vida nada es gratis, no hay más leña que la que arde y en realidad tu vecino sabe que no eres el puto amo ni estás subido en el dólar como tanto te esfuerzas en aparentar. Lo que pasa es que te sigue la corriente y algunos hasta te doran la píldora con un “eres mi ídolo”. Porque sabes que el traje, el reloj y el smartphone hablan por ti, proyectando esa imagen esperpéntica de la que tu alma y tus verdaderos deseos y sueños huyeron despavoridos mientras eras devorado por una caricatura grotesca, que nada tiene que ver con el niño espontáneo y soñador que un día fuiste… mucho tiempo antes de ser aniquilado y engullido por el monstruo de la vanidad y de que vendieras tu alma al diablo, que está siempre al acecho de las almas débiles y de cobardes como tú.


sábado, 4 de agosto de 2018

5 DE AGOSTO DE 1988, ESTADIO DE FÚTBOL DE MARBELLA

Dedico esta entrada a mis primas Alicia y Mariló.

Hoy hace 30 años que vi en vivo a Michael Jackson, mi ídolo desde mi temprana adolescencia y uno de mis grandes referentes en la vida. Lo descubrí con ‘Thriller’ en 1983, época en la que aún era una niña, y cambió mi vida para siempre. De él fue el primer póster que colgué en mi habitación, recuerdo que lo puse justo al lado de mi cama, a mi izquierda, en la pared de la litera de abajo. Era esa foto en la que aparece con una guitarra eléctrica en el cinturón. Qué guapo, por dios!!! Me fascinaba todo de él, es lo que tienen los ídolos, que conectan contigo de una forma especial, diferente a las demás personas. Todo lo que hace o dice te fascina, es una admiración sin fisuras que impregna tu vida, tu manera de pensar, tus ideas, tus gustos, tu forma de vestir, tu manera de estar en el mundo y te acompañan de por vida… Y es que algunos artistas tienen capacidad de sublimación, algo parecido a lo que se siente delante del ‘David’ de Miguel Ángel o frente al retablo de ‘El Jardín de las Delicias’, pero multiplicado por mil… Escuchar a Michael Jackson es electrizante, arrebatador, entras en trance y no puedes evitar imaginarte girando sobre ti mismo o volando a ras del suelo como él hacía. Ver cualquiera de sus actuaciones es reverencial, tiene un poder hipnótico que hace que la gente no pueda dejar de ver otra cosa, porque sabes que lo que él está haciendo no lo has visto en ninguna parte. No te conformas con ver sus vídeos una vez ni dos ni tres ni tres mil, hasta que alguien te zarandea y te dice “quita ya eso, que te tienes que acostar” o “te tienes que ir, llegas tarde al colegio”. Sus excentricidades eran curiosas, chocantes, tiernas, divertidas. Lo primero que leí de él cuando aún era una niña fue que su bebida preferida era el zumo de piña, que era vegetariano y que tenía un chimpancé llamado Bubbles. No deja de ser una afirmación llena de inocencia y ternura. Aquella fue la primera vez que escuché la palabra ‘vegetariano’, que no tenía claro lo que era, pero me parecía súper ideal.
 Aquel concierto era providencial. ¿Cómo podía ser que mi admirado ídolo, un astro de la música, el artista más inaccesible del planeta viniese a mi ciudad a dar un concierto? Mi pobre padre no dudó en darme el sí y allá que fuimos al Corte Inglés a por la entrada, que yo manoseaba y atesoraba como si fuese la misma llave de las puertas del cielo. Dado mi carácter soñador e imaginativo, podéis imaginar lo de fantasías que pasaron por mi cabeza los meses previos al evento. Estaba prácticamente convencida de que mi adorado ídolo me sacaría al escenario a cantar 'I’ve just can’t stop loving you' a dúo con él. Una posibilidad que acariciaba cada noche sobre mi almohada y que mis antiguos vecinos sabrán por las veces que canté el tema a viva voz por toda la casa, a capella o grabándome una y otra vez en el radiocasette.  Llegó el día y allí estaba yo, flanqueada por mis primas Alicia y Mariló en el césped del estadio de fútbol de Marbella llorando por dentro de emoción y respirando el mismo aire que él!!! (para los mitómanos como yo, eso ya es muuuucho). Había algo en el aire de aquel atardecer de verano y es que todos los que estábamos allí sabíamos que teníamos delante a una leyenda viva. No os puedo relatar lo impresionante que fue el concierto, fueron dos horas en las que Michael Jackson se dejó la piel bailando y cantando (juro que vi pasos que nunca le he visto hacer después). Las actuaciones eran como vídeoclips, perfectamente ambientadas y coreografiadas, por lo que tuvimos la ventaja de saber en primicia cómo iban a ser algunos de los vídeos cuyos singles aún no habían salido, como el de "Smooth Criminal", que no sacaría hasta meses después. Siempre le estaré agradecida a mi prima Ali, que tuvo la genial idea y la paciencia de tirar de mí y llevarme hasta la segunda fila!!!! Pues yo estaba paralizada de la vergüenza (en fin…). Así que, dejamos las enormes pantallas atrás y vimos a Michael a tan sólo unos metros de distancia. Se me cortó la respiración cuando pasó por encima de nuestras cabezas cantando sobre una grúa ataviado con lo que parecían unos plásticos negros, habría jurado que era un murciélago endemoniado poseído por la música. Me sentí como en casa cuando oí los acordes de “I want you back” de los Jackson Five y nos estremecimos cuando el escenario, envuelto en niebla, se convirtió en un cementerio de muertos vivientes que se retorcían y bailaban al ritmo de Thriller. Uno de los momentos que más me impresionaron fue cuando Michael bailó sólo y sin música bajo una luz cenital, como esa que proyectan los OVNIS en las películas. Nunca he visto a nadie bailar así, parecía que sus pies no tocaban el suelo y todo su cuerpo vibraba frenéticamente, no era de este mundo.
Hizo varios bises, parecía que no se quería ir, nosotros tampoco.  En fin... como podéis imaginar, no tuve la oportunidad de subir al escenario a cantar "I’ve just can’t stop loving you". Ooooooh… Pero ese día aprendí que los sueños se cumplen, tan sólo tienes que desearlo con todas tus fuerzas. Eso sí, no pidas que sean al pie de la letra.

EL BELÉN

  —Abuela, ¿cuándo ponemos el Belén? —Hasta después de la Inmaculada no se pone, es la tradición. —¿Y eso qué es? —¿El qué? —Esa palabra que...