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sábado, 27 de junio de 2020

EL ORGULLO DE LAS ORQUÍDEAS


No las mires. Si lo haces, que sea con reverencial disimulo. Se saben bellas y encuentran terriblemente redundante que alguien haga alusión a su hermosura. Crecen en climas tropicales, pero con los cuidados específicos, pueden adaptarse a cualquier medio. No soportan los ruidos estridentes, ni las discusiones acaloradas, ni las formas bruscas, ni las malas contestaciones…

 

Dicen que son difíciles de cultivar y aunque tienen fama de rivalizar en hermosura, entre ellas se ayudan y se entienden, van juntas al baño, se cuentan confidencias, se prestan la ropa y comparten sus cosméticos. Admiten un riego moderado, no soportan la luz directa del sol y realizan la fotosíntesis a través de sus raíces. Hay tantas especies como estrellas en el universo y la asombrosa combinación de sus colores y tonalidades hace que cada una de ellas sea única e irrepetible. No consienten que las utilicen de florero, consideran humillante que las usen con un fin decorativo y detestan que las toquen o manipulen con las manos -lo que para ti es una suave caricia, para ellas es un manotazo torpe y zafio.  

 

Tienen la asombrosa capacidad de reinventarse, por lo que crecen y florecen año tras año, mejorando como los buenos vinos. Sus capacidades son innegables y asombrosas, aunque éstas a menudo pasen inadvertidas, ya que se dan por descontadas. De ellas se dicen tantas cosas y son tantos los bulos y leyendas que circulan, que algunas optan por representar el papel que se espera de ellas, lo que hace alimentar aún más su leyenda. 

 

La perfecta simetría de sus flores se debe a su carácter concienzudo y voluntarioso, y el secreto de su misteriosa elegancia reside en seguir siendo ellas mismas, a pesar de la imagen frívola que muchos pretenden atribuirles.

sábado, 20 de junio de 2020

ANITA

Científicos de la NASA hallan evidencias de que pueda existir un universo paralelo donde el tiempo va hacia atrás.
Sobre estas líneas, el globo gigante utilizado por los científicos para transportar el dispositivo ANITA por encima de la Antártida.
A Anita le gustaba dominar el tiempo y de pequeña cambiaba la hora de los relojes de su casa, lo que siempre terminaba alterando el orden de la jornada. A mamá no le sonaba la alarma y se quedaba dormida, llegaba tarde al trabajo y ella, al colegio. El resto del día era una sucesión de excusas, pretextos, prisas y decisiones atropelladas. El tiempo podía hacer la vida trepidante, pero su condición flexible también lo hacía expandirse y detenerse en exceso, lo cual podía ser tremendamente aburrido. Anita se hizo toda una experta en manejar aquellos artilugios esféricos, armados con batutas diminutas, perfectamente sincronizadas y de una cadencia imperturbable, sintiéndose inmediatamente subyugada por aquella proeza intangible, dividida en franjas e intervalos; cuantificada en momentos e instantes. 

Por algún acuerdo tácito y universal, éste corría indefectiblemente hacia delante, de modo que era como un presente en perpetua evolución; mientras que su condición unidireccional o de flecha le hacía ser ambicioso y directo. A nivel energético,  su carácter obstinado se veía compensado por su cualidad expansiva o contractiva, según el sentido en que girasen las agujas de las esferas. Pasado-presente-futuro formaban un continuo, tres incógnitas de una misma ecuación que compartían dial con los recuerdos, los deseos, los planes y los sueños imposibles. Cuando su madre le escondía los relojes a Anita, era por algo, pero su idilio con cronos no tenía nada de pasajero. Su vida cambió la Navidad en la que Papá Noel le trajo aquel cronómetro digital, ya que dar cuerda a los relojes siempre le pareció una pérdida de tiempo. Y como nunca es tarde si la dicha es buena, ahora lo tenía a su merced con solo un clic.

Con Anita no iba eso de perder el tiempo o trabajar a contrarreloj, porque tarde o temprano él se encargaba de curarlo todo y de ponerlo todo en su sitio. Para ella, nunca pasaba demasiado deprisa y como en la vida hay tiempo para todo, llegaron los de vino y rosas en los que Anita, en vez de dar tiempo al tiempo, prefería darle cuerda y manejarlo a su antojo. Él cogió fama de calzonazos y ella de ser una mujer adelantada a su tiempo. Él se lo perdonaba todo y ella parecía haber hecho un pacto con su eterno aliado, mientras que a su alrededor la gente común y corriente seguía refugiándose en consignas manidas como el tiempo es oro o cualquier tiempo pasado fue mejor, pensando que con éste y una caña conseguirían lo que se propusiesen. 

Pero Anita conocía su secreta condición: el tiempo era relativo.

Así que un buen día cogió el cronómetro y se marchó a la Antártida, convencida de que su fiel compañero le haría algún tipo de señal. Hasta que un fulgurante día de primavera, observó desde el mismo blancor del hielo, cómo una estela de micropartículas alcanzaba la velocidad de la luz, emprendiendo un camino de vuelta hacia el espacio. Un búmerang lumínico parecía señalar la existencia de otros universos iguales de reales y brillantes, pero opuestos, contrarios e inherentes a la condición dual de la energía, llamada a corregir el juego de fuerzas que permite el equilibrio de los extremos. 

Con el tiempo, Anita se quedó junto al eje de la Tierra, a cien grados bajo cero, en el Heraldo, un templo tallado por las gubias invisibles de las auroras boreales de las noches polares. A cronos le brotaron alas de ángel, a ella, de libélula y juntos emprenden cada día un viaje sin retorno, preñando de infinito lo imposible.

sábado, 13 de junio de 2020

LA BANDERA


No cabe duda, se trata de una bandera. Mírala, es roja y amarilla. Se ve que una vez fue nueva y llevaba un palito para ondearla con la mano. No es tan grande como las que cuelgan en los balcones. Está sucia y raída, es obvio que le han dado mala vida. Tiene pinta de haber sido adquirida en un todo a cien. ¿Dónde si no? Pienso en el posible propietario/a. Quizá no tenía pensado comprarla, pero se la encontró en uno de los pasillos y la cogió por impulso. Puede que estuviese al lado de la caja, junto con un buen puñado de ellas, esperando ser enarbolada por algún improvisado patriota. Debió costar 1 euro. Las cosas que valen a euro parecen estar diciendo “cómprame”. Lo mismo fue un niño que la vio y dijo: “Mira, mamá, la bandera de España. Cómpramela. Vale solo 1 euro”. 

¿Habrá servido al glorioso fin para el que fue fabricada? ¿Sería una de las tantas que vi en aquella foto de calle Larios el 23 de mayo? Puede que ni siquiera le diera tiempo a ser ondeada. Quizá su dueño se la dejó olvidada y el barrendero de turno hizo ademán de meterla en la basura, pero la vio tan nueva, que la dejó sobre el banco. Luego se caería con el viento y habrá estado vagando por la avenida, siendo arrollada por bicicletas, y pisoteada por viandantes.

¿Pensó el propio objeto que terminaría desgastado, raído, descolorido y a merced del viento y la lluvia? Si las banderas hablaran, ¿qué diría? ¿Se mostraría indignada por el trato recibido? Yo pienso que si las banderas tuvieran derechos, ésta tendría razones de sobra para irse derechita a un juzgado de guardia e interponer una denuncia por abandono, maltrato, vejación, violación de sus derechos y uso indebido. “¿Tiene algo que objetar en su defensa?”, le preguntaría el juez. “Yo creía que era grande y libre”, respondería ella.

viernes, 29 de mayo de 2020

COSAS QUE SE DICEN CON UN GIN TONIC


Mira, Cipriano, ésa que va por ahí. Va enseñándolo todo. Desde aquí le veo hasta el tanga. Mira las nalgas que tiene. Y con las piernas destapás, así van todas. Si es que van provocando. No quiero saber a dónde va, a na bueno, eso te lo aseguro. Luego pasa lo que pasa y la culpa, de nosotros. Mira, ahí viene la culona. Todas las tardes se come su helado, no lo perdona. No le gustan nada los helados, y el novio que es un calzonazos, asoma siempre con el más grande que hay. ¿Has visto la pedazo tarrina que lleva? Así ha apañao ese pandero. Tú arrímale, que como come el mulo caga el caballo. Que no, Cipri. Lo que te iba diciendo, que ya no hay mujeres como las de antes. Hoy en día cualquier cría ha hecho ya de to, mira la niña Juanita mismo, con la edad que tiene y no veas la carrera que lleva, a esa le gusta el turrón, te lo digo yo, con esa ha estado mi vecino las veces que ha querido, no le gusta na un nabo. Que no, que ya no hay mujeres en condiciones, Cipri. Mi madre y la tuya, y para de contar. ¿Cuándo se ha visto que las mujeres hagan lo mismo que los hombres? Que vas a cualquier bar y está lleno mujeres. Los muy calzonazos se llevan a la parienta a lucirla. Y te las ves con su cerveza y su cigarrito. Yo será que soy de otra época, Cipriano. Dime, ¿qué mujer hoy en día se queda en su casa? Ahora están todas por ahí, desperdigás. Si no están en el bar, están en el gimnasio o en la peluquería, no quiero saber lo que se dejan todos los meses en los centros esos de belleza, y luego salen por la noche y a saber lo que harán, sin los maridos. Se está perdiendo todo, Cipri, todo. Ahora te ves a las periquitas conduciendo autobuses y a los tíos calzonazos con los niños en el parque. Antes una mujer se arreglaba sólo los domingos y para ir a la casa del Señor. Las de ahora se pintarrajean hasta para tirar la basura. ¿Y el luto? Una tradición como el luto, totalmente perdía, Cipri. Vamos, que está el difunto aún de cuerpo presente y ya te han metío al suplente. Estos socialistas han arramblado con los valores y con las tradiciones. Y qué me dices de los padres de hoy en día, que le ponen un cuarto al novio de turno pa que forniquen. Pero si no son más que unos mocosos, no llevan dos días saliendo y ya tienen un picaero, así están las niñas, hartas de to. La que menos, se ha cepillado a todo el vecindario. Que no, que ya no hay mujeres como las de antes, Cipriano. Que te lo digo yo. Has visto a la niña Pepita, sale todas las tardes que parece que va al Escándalo -cucha, las del Escándalo se arreglan menos-. No quiero saber lo que se dejará solo en pinturas pa la cara. Un sueldo entero. Quien arramble con ella que vaya preparando la cartera y la cornamenta. Te voy a decir más, Cipri: cuanto más crías, más salías están. ¿Las niñas? Esas son las peores. Que no sabes tú cómo están las niñas. Dan miedo. Así te lo digo, auténtico miedo. 
Y lo de la manada, ¿has oído hablar del caso de la manada? Eso no hay por dónde cogerlo. En la cárcel por acostarse todos con la misma tía. Sí, has oído bien. Ellos, no ella, Cipri. ¡Ellos! Ella anda suelta por ahí, comiendo nabos estará. Es que yo no sé hasta donde vamos a llegar como no paremos esto. Cuatro tíos como cuatro soles, con las hormonas a flor de piel y la minga como un garrote, en la cárcel por acostarse con una tía. ¿Pues te puedes creer que encima no están contentos con la sentencia? Querrán que encima pidan perdón. ¿Tú te puedes creer que esto es normal? Esto pasa porque tenemos el gobierno que tenemos, que no hace más que darle coba a las feministas, sí, has oído bien. Que ¿qué son las feministas, Cipri? Machorras y lesbianas, eso es lo que son, les das la mano y te cogen el brazo, y así nos va. Si ya lo dijo la Biblia: Eva tentó a Adán. Nada, que se le puso de comerse la manzana y hasta que no lo convenció, no paró. Anda que si yo llego a ser Adán, nos íbamos a ver como ahora. A donde hemos llegado, Cipri...
Ya no hay mujeres en condiciones, pero hombres tampoco. Se está perdiendo el macho ibérico, el hombre por derecho, el que se viste por los pies. Ahora lo que se lleva es ser progre. Hacerle la compra a la parienta, hasta se tienen que hacer ellos mismos de comer porque claro, como la periquita está todo el día fuera. Que nos están tomando terreno, Cipri, nos están quitando todos nuestros derechos. Que mi madre le planchaba a mi padre hasta los calzoncillos, fregaba de rodillas y ponía unos pucheros que se te caían unos lagrimones como puños. Y ahora, con tal de no ponerse el delantal, se piden cualquier cosa por teléfono. Como el puchi o el chuchi ese de los chinos, ya ves tú los chinos. Pues así está todo. ¿Y en la tele? Putas y maricones na más. Hablando de tele, ¿tú sabes quién es mi ídolo? ¿Tú quieres ver a un tío hecho y derecho, Cipri? El Bertín Osborne, ese sí que es un tío. Yo te digo que quitando a mi madre y a la tuya, ese se ha beneficiado a todas las mujeres de España. A las más guapas y a las más feas también. ¡Ahí, como buen machote, coño! Si se le ponen a huevo, qué va a hacer, ¿decir que no? ¿Y a qué mujer no le gusta un gachó de casi dos metros con pasta? Más de una periquita habrá hecho lo imposible por trincarlo. Y hasta que él no ha querido, no ha sentado la cabeza. Y ahí lo tienes con más de sesenta años viviendo una segunda juventud con una que podría ser su hija. ¡Ole sus huevos! Y no te creas que es española, éste ha sabido buscársela, éste no es tonto. Es del país ese donde no hay papel higiénico. Se ve que allí las mujeres no están tan resabiás como aquí, que la más tonta se busca un trabajo fuera de su casa para estar todo el día de pingoneo. ¿La de Bertín, dónde te crees que está? En su casa, ahí, resguardaíta, como tiene que ser, criándole los niños. Y muy guapetona que es, por cierto. Yo te digo que ésta es agradecía y no le sale rana, porque sabe la suerte que ha tenido, dar con un señor como Bertín, un soltero de oro de los pocos que quedan... Cucha, Cipri. ¿Qué te pasa? Contéstame, coño. ¡Cipriiiiiii!!!!

sábado, 23 de mayo de 2020

CAMBIO DE HÉROES

Lo que hay justo antes del batacazo…


No eres un héroe. Estrenar traje cada día no te dignifica, no te hace mejor persona, no te convierte en honrado, honorable o decente. Cualquiera puede llevar una americana cara y un buen par de gemelos. Eso es lo de menos, en el fondo sabes que no es lo que importa. Bienvenido a la feria de las vanidades. Hasta ahora te ha ido bien, te ha servido, has conseguido proyectar una imagen impecable, limpia. Enhorabuena. El éxito es un todo incluido, saborea tu copa de bienvenida, disfruta de tu estancia, haz uso y disfrute de las instalaciones. Hay room service de adulaciones y barra libre de injurias y calumnias. No te cortes, señorea, enseña tus blasones, haz ostentación de tus insignias, restriégales tus títulos y ondea tu bandera. Aprovecha tu privilegiada posición para ampliar tu círculo de amistades influyentes. Utiliza tu poder para eludir responsabilidades y de paso, apropiarte de todo lo que esté a tu alcance -cualquiera en tu lugar haría lo mismo-, usa tu tribuna, tu púlpito, tu podio para barrenarle el camino a tu contrincante. Vamos!!! Ve a por todas, pide su cabeza -pide y se os dará, dice la Biblia-. Roma no se hizo en un día, o quizá sí. Azuza a las masas, el miedo las aturde, deslúmbralas con tu porte, tu intrepidez, tu poderío -coño, que se note donde hay-, sonríeles con tu cara de niño bueno -Rodrigo Díaz de Vivar no era más que un mocoso-. Las madres y las abuelas te querrán para sus hijas y sus nietas, y los señores de los bancos se darán empellones por estrechar tu mano. Vamos, saborea bien tu copa, porque el último sorbo dicen que es el más dulce.

sábado, 16 de mayo de 2020

LA LISTA DE LA COMPRA


Rechazó el ofrecimiento mediante un gesto. Llevaba el dinero más que justo y llevarse una caja de panqueques, por muy en oferta que estuviese, no formaba parte del presupuesto, ni falta que hacía.
-¿Y una velita aromática para el baño, doña Begoña?
No, gracias. Tengo suficientes.
Respondió, apurada, al tiempo que metía los productos pasados por el código de barras en una desgastada bolsa de reciclaje.
No les da nada por el cuerpo insistirle a una tanto... Si yo tuviera que comprar todo lo que me ofrecen, tendría que vender mi casa.

Fue abrir la puerta de su vivienda y verse rodeada por un buen puñado de gatos, éstos la sopesaron con su mirada felina, al tiempo que ondeaban el rabo con sigilo.
Ya está aquí mami con vuestra comida. Misi, misi, misi…
Dijo Begoña triunfante y enarbolando la bolsa de la compra con una mano. 
No había cerrado la puerta, cuando suena el teléfono. Fue ver el número y cambiársele la cara.
Hola, tita Bego.
¡Hola, lo más bonito de este mundo!
Me ha dicho mamá que este mes no voy a poder irme a tu casa. ¿Es verdad?
Bueno, bueno. Me temo que sí. Es que no voy a estar, me voy un tiempo a casa de una amiga. Pero en nada estaré de vuelta y voy a ir a por ti. Te vas a quedar conmigo una semana entera.

Cuando colgó el teléfono, las lágrimas habían anegado su rostro. Después, abrió la nevera. Ésta se hallaba vacía. Si me administro como hasta ahora, con esto tendré para toda la semana. Pensaba mientras colocaba con mimo las latas de conserva y los productos frescos de primera necesidad en las diferentes baldas. 

A continuación, llenó varias fiambreras de plástico con agua del grifo y las metió una a una en el congelador.

Si sus cálculos eran correctos, en dos días le cortarían la luz. 

miércoles, 6 de mayo de 2020

DOBLE CONFINAMIENTO

La sensibilidad química múltiple (SQM) o intolerancia ambiental idiopática es una hipersensibilidad ante bajas dosis de químicos en el medio ambiente y es un síndrome reciente que va en aumento

Hace un par de semanas que me encuentro mejor. Hoy no me duele la cabeza y tampoco tengo náuseas. Si sigo así, voy a acabar por quitarme la mascarilla, al menos dentro de la casa. Hace meses que no salgo a la calle y la última vez fue con una máscara con filtro de carbón activado y cubierta de arriba a bajo con un burka de algodón y plata. Hace meses que no viene a visitarme mi familia, que no pongo una lavadora ni enciendo el móvil. No cabe duda de que el aire está más limpio y los cantos de los pájaros han sustituido al ruido de los coches. Si saliese a la calle, pasaría desapercibida. Ahora todos llevan mascarilla y guantes de látex. Algunos hasta se las fabrican (que imaginación tiene la gente cuando quiere). Se han dado cuenta de que son vulnerables. Ya no me encuentro tan sola.

Dicen que las calles están completamente vacías, que todos los comercios están cerrados y que la gente se haya recluida en sus casas. Dicen que los padres y las madres están haciendo bizcochos como locos, que hacen los deberes con sus hijos y juegan a todo tipo de juegos. Dicen que los animales salvajes han tomado carreteras y ciudades, que hay delfines en nuestras costas y que las aguas de Venecia están cristalinas. 

Todos los días a las ocho nos asomamos a las ventanas para aplaudir a los sanitarios que trabajan a destajo salvando vidas en los hospitales. Dicen que ha muerto mucha gente por culpa del virus, que siguen muriendo y que en cuanto baje la curva se empezará a pensar en la desescalada. Pero cuando todo esto termine, ¿volveré a ser la rara? Solo sé que desde que empezó el confinamiento me encuentro mejor. Pero esto es algo que la mayoría de la gente aún no sabe y que habrá que explicar a los dirigentes y a los grandes organismos internacionales, que no hacen más que hablar de crisis económica. 

¿Cuánto durará el canto de los pájaros, el aire limpio, las aguas cristalinas? ¿Me dará tiempo a vivir como el animal que soy, me dará tiempo a abrazar a mi familia, podré algún día quedar con mis amigos y salir a la calle sin que mi cuerpo se vea asaltado por un suplicio interminable? 

Quién sabe si estamos ya en el camino, en la antesala de un nuevo despertar en el que seamos capaces de vislumbrar y concebir formas de vida más respetuosas y sostenibles para el planeta. Quizá esta pandemia sea sólo el comienzo de un mundo más humano y mejor para todos.

EL BELÉN

  —Abuela, ¿cuándo ponemos el Belén? —Hasta después de la Inmaculada no se pone, es la tradición. —¿Y eso qué es? —¿El qué? —Esa palabra que...