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domingo, 29 de diciembre de 2019

EL CUÑADISMO

Estas fechas nos conminan a reunirnos, a organizar cenas, almuerzos, quedadas, a hacer corrillos y charlar animadamente con el arrojo y la embriaguez de un par de copas. Pero cuando menos te lo esperas, ya te han colado una, son las temidas y eternas ‘frases de cuñao’.
Sí, sí… Todos tenemos ese familiar o amigo de ideas retrógradas. Rancio, opinador y vocero de consignas manidas. El mundo de la política, la economía, el feminismo, el vegetarianismo, los toros… No hay tema que se les resista. He aquí un ranking que hará las delicias de tus cenas de Navidad o comidas de empresa. Cuando las oigas, respira hondo, cuenta hasta diez y di: ¡Feliz Navidad!
1. Soy apolítico.
2. Todos los políticos son iguales.
3. ¿Tú no serás del coleta?
4. No serás tan comunista cuando tienes un Iphone.
5. Si eres comunista, ¡vende el BMW!
6. Jesús Gil dejó Marbella irreconocible.
7. A mí nadie me ha regalado nada, ni la izquierda ni la derecha.
8. Ni de izquierdas ni de derechas, yo soy de centro.
9. Como gane Podemos, nos quedaremos sin papel higiénico en los supermercados.
10. Yo voto a quien me da de comer.
11. Todo el mundo roba en la medida de sus posibilidades.
12. Esto lo solucionaba yo sacando el ejército a la calle.
13. Quieren convertir España en una Venezuela.
14. Aquí tendría que venir otro caudillo, ya verás como se acaban las tonterías.
15. Si de mí dependiera ya tendríamos Gobierno.
16. Esto con Franco no pasaba.
17. Franco hizo muchos hospitales.
18. ¿No queríais democracia? Pues ahí la tenéis!!!
19. En Europa no caben todos los refugiados.
20. Primero están mis hijos y luego los refugiados.
21. Siempre ha habido guerras.
22. Ni feminismo ni machismo, igualdad.
23. Yo no soy machista, si la mujer es lo más bonito que ha hecho dios.
24. Hay que votar al que tiene.
25. Ssssssssh, un respeto al viejo!!!
26. Las feminazis deberían irse a Irán a protestar.
27. Si las mujeres quieren los mismos derechos que los hombres, que se pongan a descargar un camión de cemento.
28. Ponte minifalda en un país árabe a ver si eres capaz.
29. El feminismo en España no tiene sentido, si hay mujeres hasta conduciendo autobuses.
30. ¿Qué derechos no tienen las mujeres?
31. ¿Y las denuncias falsas qué?
32. Los inmigrantes nos quitan el trabajo.
33. Los inmigrantes vienen a España a delinquir.
34. Si tanto te gustan los inmigrantes, mételos en tu casa.
35. Cuidao! Yo no soy racista, que tengo un amigo mexicano.
36. El toro no sufre.
37. La tauromaquia es tradición, arte y cultura.
38. El toro de lidia se extinguiría de no ser por las corridas.
39. Las verduras también sufren.
40. Los empresarios crean puestos de trabajo.
41. Amancio Ortega empezó de cero.
42. Amancio Ortega crea empleo y dona.
43. El que no trabaja es porque no quiere.
44. ¡Qué crisis ni qué crisis, si están todos los bares llenos!
45. ¡Que se vayan a su país!
46. En este país somos unos desagradecidos.
47. ¡Vete a Cuba!
48. Eso lo sabía yo hace una semana.
49. Yo hice uno mejor.
50. A mí eso no me pasa.
51. Tú hazme caso a mí.
52. No me gusta perder ni a las canicas.
53. Déjame a mí partir el melón, que lo vas a destrozar.
54. Quita, que no tienes ni idea.
55. Por el mismo precio se lo digo a un amigo y nos trae gamba fresca y no éstas, que están congeladas.
56. Pues a mi vecino le costó la mitad.
57. Me lo hubieras dicho y te habría llevado a un sitio donde están más buenas y más baratas.
58. ¡Salud y fuerza en la cañadú!
59. El que no apoya, no folla.
60. Lo que sobra se lo llevamos al morito.
En fin, vomitivo...

miércoles, 25 de diciembre de 2019

UNA CÁLIDA NAVIDAD

Cuando llegué estaban poniendo la mesa para cenar. Quise decir Feliz Navidad pero no me salió la voz, imagino que por la emoción. Ellos sí que me felicitaron. Fueron tan cariñosos conmigo, que me daban ganas de llorar y disimulé como pude. Aunque soy bastante mayor, me pusieron con los críos. Tampoco me dejaron coger nada de la mesa, y eso que estaba muerto de hambre. Para mi sorpresa, me habían preparado un refrigerio especial y Pilar, la mujer que me sacó de la perrera, me dejó subir a su cama y dormí calentito toda la noche.

sábado, 14 de diciembre de 2019

CÓMO HACERSE LA TONTA Y NO MORIR EN EL INTENTO


Marilyn Monroe en plena representación del papel de su vida. Arquetipo de 'rubia tonta', engañó a su propio marido y al mundo. Con el paso del tiempo, son muchas las fuentes que hablan de su alto coeficiente intelectual

¿No puedes con la vida? ¿Estás harta de los mamarrachos, de los lerdos y de los sabelotodo? ¿Cansada de que te piten los oídos, te quieran hacer lo blanco negro y te traten como si fueses una niña pequeña? Ya no será necesario que te des cabezazos contra la pared o acudas desesperada a un psicólogo. Hazles creer que te falta un tornillo, que te falta un hervor, que tienes pocas luces… Vamos, que eres tonta de remate. 

 

Hacerse la tonta tiene mucho mérito. De hecho, pocos ejercicios requieren de la contención y capacidad de aguante necesarios como para pasar por una infeliz, una tonta a las tres, una mema. Y es que hacerse la tonta no está al alcance de cualquiera, puesto que pasas a ser el blanco de quienes se creen listos, pero no lo son. La condición sine qua non para formar parte de esta sufrida élite es no ser tonta. A partir de ahí, es cuestión de echarle horas y paciencia.

 

¿Pero, por qué sería bueno o necesario hacerse la tonta, cuando hay tanto imbécil por el mundo? Precisamente por eso, porque corres el riesgo de volverte como ellos. Se trata pues, de supervivencia, de subversión vital. Pocos saben que es un ejercicio encomiable de adaptabilidad, pues pasa por demostrar una gran consideración hacia los que no se la merecen. 

 

Hacerse la tonta no es siempre una elección libre y consciente. Son muchas las que se mueren de viejas convencidas de que son tontas, cuando no lo eran, y muy pocas las que despiertan y toman plena consciencia de esta actitud tan ponderada y sufrida. Hallarse entre estas filas no es fácil, significa que has conseguido reírte del mundo y de ti misma, que a fuerza de aguantar carros y carretas, has encontrado una vía paralela por la que transitar, un salvoconducto que te permite relacionarte con necios, de igual a igual, sin que tu psique se resienta. Hacerse la tonta requiere coraje y de un estoicismo a prueba de sonrisas condescendientes, miradas displicentes y comentarios burlones y capciosos. 

 

Como todo en la vida, tiene ventajas e inconvenientes. Un punto interesante es que los que te toman por tonta tienden a bajar la guardia cuando están contigo (piensan que eres tonta, por tanto, inofensiva). Este aspecto podría ser provechoso, pero es harto fastidioso y triste ver al descubierto las miserias de la gente. 

 

Pero tranquilas, que ésta no es una pose que tenga que adoptarse todo el tiempo: tan solo hay que hacerse la tonta con los que son más tontos que tú. La mala noticia es que hay un buen número de ellos. Una manera de saberlo es a través de la afinidad. No necesitarás hacerte la tonta con aquellas personas con las que tienes una conexión fácil y llana, con las que fluyes sin verte obligada a hacer un esfuerzo adaptativo. Por tanto, el mejor consejo es que aprendas a rodearte cuanto antes de personas afines. Esto hará que no tengas que estar siempre en guardia, buscando ese comentario socialmente aceptado o ese chascarrillo tan manido que mejor se adapte a la mentalidad estándar-normativa de la persona que tienes delante. Sí, te volverás condescendiente, pero siempre será mejor impostarte a la baja, que intentar torpemente hacerles ver que eres lista. 

 

Tendrás que hacer acopio de una gran capacidad de aguante y al mismo tiempo, apuntalar tu autoestima, constantemente arponeada por los que te toman por tonta. A cambio, desarrollarás una gran entereza, lo que te ayudará a reducir el estrés que provoca tratar con este tipo de personas, fortaleciéndote y nutriéndote de aquellos que fluyen contigo y no te cuestionan de manera severa y constante. 

 

Hacerse la tonta eleva tus niveles de consciencia. Como lo oyes. Te convertirás en una santa, ya que al adoptar esta actitud ante la vida, ejercitarás el músculo de la humildad. Ríete de los mártires de la Iglesia, la que elige hacerse la tonta no hace más que apiadarse de aquel que la subestima, que encima es más tonto/a que ella. Se trata pues, de un ejercicio encomiable de contención, altruismo y renuncia, sólo a la altura de los más bienaventurados.

 

He aquí cinco pautas que harán que crean que eres cortita.

 

MANUAL DE SUPERVIVENCIA DE UNA TONTA DE MANUAL

 

1. Sígueles la corriente cuando te suelten una obviedad o te cuenten algo que ya sabías. Utiliza interjecciones de asombro, deja la boca entreabierta, inclina levemente la cabeza y remata con alguna pregunta obvia. Esto último les hará esplayarse, momento que puedes aprovechar para pensar en las musarañas, que dicen que es muy bueno para combatir el estrés.

 

2. Si te dicen que no sabes hacer cualquier cosa, no luches contracorriente, déjate llevar y que sean ellos quienes lo hagan por ti. Si no saben o no lo hacen bien, respira hondo, date media vuelta, haz el pino puente… Cualquier cosa, menos ser tú quien retome la tarea. Que al final es un fiasco, tú disimula; que no, también.

 

3. Si en determinado momento te hacen el vacío, no luches por ganarte su aceptación, más bien todo lo contrario: huye despavorida y acuérdate del refranero nacional: dios los cría y ellos se juntan, mejor sola que mal acompañada, a enemigo que huye, puente de plata.

 

4. Como eres mujer, es muy probable que rompas más de un corazón por el camino. Ya que la mayor parte de los varones, al considerarte tonta, pensarán que eres 'accesible'. ¡Pobres! Esto puede dar lugar a situaciones bastante patéticas, ya que puedes verte pretendida y asediada por gañanes de toda índole y condición. Aunque fastidioso, tiene su lado bueno: dejarlos en la estacada tras darles falsas esperanzas tiene su punto. Nunca te culpes por ello, son ellos los que tienen prejuicios y no tú. Además, una buena ducha fría tiene un montón de propiedades beneficiosas. 

 

5. Si tienes la mala fortuna de tropezarte con un insufrible ganador, de esos que no les gusta perder ni a las canicas, tienes que poner toda tu carne en el asador: conviértete en su vasalla, en su más fiel admiradora. Sí, como lo oyes. En el mundo del surf, esto equivale a meterse debajo de la ola y aunque no te lo creas, podéis llegar a hacer un buen tándem en el mundo de los negocios. No sería de extrañar que grandes emporios hayan prosperado gracias a binomios como éste. Paradójicamente, con este tipo de compañía no tendrás que esmerarte en disimular, pues su convicción respecto de tu condición (tonta) y de la suya (listo) es tan desproporcionada que, aunque tuvieses diez carreras cum laude con matrícula de honor, seguiría pensando que eres una ameba y que quien es un puto triunfador/a es él o ella.

En fin, si después de haber leído este manual te sientes reconfortada, puede que pertenezcas a esta sufrida aristocracia. Si por el contrario, no has entendido nada o te parece una soberana tontería, no te ofusques, habrá sido producto de tu imaginación.



viernes, 8 de noviembre de 2019

EL GAÑANISMO

Pasen y vean…

Sergio Ramos reencarna como nadie el 'gañanismo en 4K'
Si hay un movimiento que traspasa lo underground, un estilo depurado, castizo y al mismo tiempo genuinamente español que está traspasando fronteras, este es el GAÑANISMO. Su santo y seña es lo rancio, que defienden y elevan a la categoría de arte, cultura y tradición. Acérrimos del folklore de provincia, pululan por romerías con una rama de brea en la boca, acuden a las corridas de toros con un pañuelo al cuello, les gustan los caballos (afición para la que crearon el término ‘caballista’) y son ardorosos defensores de la patria, que reivindican luciendo la bandera de su país a modo de complemento, siendo ya parte de su atuendo. 

Éstos no llevan capa, llevan boina. El gañán es costumbrista por naturaleza. Para él las medias tintas no existen, como tampoco las bibliotecas. El gañán es ávido opinador y a menudo cuentan con ellos para animar tertulias y debates, ya que dan mucho juego, un toque pintoresco y siempre meten la pata, pues su ignorancia los hace ser osados en exceso. Vehementes, categóricos y parciales, algunos poseen una locuacidad sorprendente, construida a base de frases hechas y manidas, perogrulladas y dichos populares. Su discurso es fundamentalista, llano, directo y de una simplicidad pasmosa, lo que les hace conectar enseguida con el vulgo afín, es decir, con los que son como ellos. A la hora de abordar cualquier asunto, la estrechez de miras es el patrón con el que miden todo, llegando a un tope, en el que su mente se cierra en banda, que es cuando las ideas de su interlocutor no encajan con sus parámetros. 

El gañán es un nostálgico de las costumbres ligadas a la tierra y para ellos cualquier tiempo pasado fue mejor. Mejorando lo presente, claro, pues saben fusionar como nadie los adelantos de la vida moderna con lo tradicional. Vamos, que lo mismo los ves manejando un móvil de última generación o una tablet, que manipulando un tractor o una chapulina. Como auténticos ‘Amish’ de la solera y guardianes de la ‘España cañí’, lo mismo te llenan la casa de jamones, que te montan un tentadero o te sueltan una vaquilla para que la torees. En las bodas suelen dar el cante –y nunca mejor dicho-, pues son los más osados en el vestir: chisteras decimonónicas, extravagantes chaquets, atrevidas corbatas, llamativos zapatos… eso sí, siempre con un toque de tradición. Abominable… Cuando están achispados, se envalentonan y son capaces de echarse un cante o un buen berreo, aunque éstos no hayan sido agraciados con el don de la voz. Suelen rodearse de aduladores y afines, que corean todo cuando dicen y hacen, con lo que se retroalimentan y se envalentonan aún más, llegando a protagonizar desafortunados comentarios en todo tipo de foros, como Twitter, Youtube, radio, televisión o el bar de la esquina.

La tendencia política más afín a este colectivo es la derecha, siendo VOX el partido que más ha sabido compendiar, captar y entender la ‘nostalgia gañana’ de una España en blanco y negro, devota, monárquica, patriarcal y tradicionalista, eso sí, en 4K.

sábado, 2 de noviembre de 2019

BUENAS NOTICIAS

ACTUALIDAD

Los Estados miembros del G20 firman el AT1
En plena era de cambio climático y recesión, Occidente pone la primera piedra de la sostenibilidad

Ayer tuvo lugar en Washington la firma del AT1, conocido ya como ‘el Pacto de las Banderas’, la primera piedra de un largo proceso según el cual todos los países del G20 se comprometen a seguir una hoja de ruta encaminada a establecer un nuevo orden mundial basado en la equidad, la paz y el respeto al medio ambiente. El documento recoge las inquietudes de un centenar de organizaciones no gubernamentales de diversa índole que, liderados por filántropos e influyentes activistas como la tenaz Greta Thunberg, pretende sentar las bases de una nueva economía mundial en la que el interés por la productividad o ganancia se verá por primera vez desplazado por otros factores como el medioambiente, la sostenibilidad, las condiciones laborales, la calidad del producto y la repartición equitativa de la la riqueza. La firma de este documento, redactado conjuntamente entre la ONU en colaboración con más de cien ONGs, así como por los gabinetes de los respectivos gobiernos, forma parte de un plan transversal de medidas a corto y largo plazo destinadas a acabar con la ‘brecha 1/82', según la cual el 82% de la riqueza mundial está en manos del 1% más rico. En esta primera cláusula, el grupo de los 20, entre los que se encuentra España, se compromete al desarme y desarticulación paulatina de la industria armamentística. En un segundo encuentro, que tendrá lugar el 9 de noviembre, se procederá a la firma de la ‘Cláusula B’, que incluiría la desactivación de todas las centrales nucleares. 

Expertos en economía global están trabajando en la elaboración de un ambicioso y titánico documento que prevé la desarticulación progresiva del sistema capitalista, que pasaría por abolir los paraísos fiscales y replantear los monopolios, la economía de mercado y el libre comercio, en aras del bien común. Este primer paso formaría parte de otras iniciativas encaminadas a complementar y reforzar este nuevo orden mundial y económico, en el que los países subdesarrollados y los considerados en el umbral de la pobreza constituirán la prioridad absoluta, a través de un programa inclusivo de desarrollo sin precedentes, que tendrá como objetivo que éstos lleguen a ser autosuficientes, cuenten con gobiernos estables, así como con una economía propia y sostenible. 

Este ambicioso e inédito plan de desarrollo e inserción tiene previsto que arranque en 2020, debiendo completarse para 2030, año en el que se celebrará el aniversario de la cumbre. Para entonces se espera hayamos conseguido un doble objetivo: que no haya ningún pueblo o nación en situación de pobreza y que las guerras sean ya algo del pasado.

viernes, 11 de octubre de 2019

AISHA

Aún son pocas las que despiertan, las flores que consiguen abrirse, las estrellas que deciden brillar con luz propia...

De repente no sabía cómo había llegado hasta allí. Descubrió su rostro, guardó despreocupada el pañuelo y recitó para sí aquella oración que le enseñaron de pequeña. Ahora ya no importaba que las miradas perforasen su vestido de seda, que su rostro formase parte del paisaje, que sus pies centellearan bajo el sol al son de un repiqueteo volátil... La vida la había puesto frente al precipicio de la soledad del que cruza la línea sagrada de la tradición y sus ansias de plenitud la empujaban hacia el mismo límite de sus sueños. Su voz interior se había vuelto apacible, cómplice, tranquilizadora… y el camino se desdibujaba, fundiéndose con las lejanas montañas de arena y el rojo de un atardecer cálido, matriarcal, envolvente... Sus ojos se posaron en la bruma sutil del polvo en suspensión y una serenidad extraña la invadió en el decisivo momento de cruzar la frontera que separaba ambos mundos, ambas vidas...

Aisha había descubierto el secreto, ese del que nadie habla por acuerdo tácito, esa verdad que nos habita y nos hace libres e iguales para siempre, que nos reconcilia con el universo, con nuestras emociones, con nuestros miedos, con la aventura de vivir. La verdad la había pillado por sorpresa una mañana camino del molino, una rutina que pasaba por salir de casa al despuntar el alba y hacer cola para conseguir la mejor harina recién molida para, de vuelta a casa, preparar la masa madre de toda la semana y el pan, que debía estar presto sobre el mantel, aún caliente, para cuando su familia se levantase. Un nivel de autoexigencia que, como tantas cosas, había heredado de su madre, abuelas y tías. Aquella mañana era tan temprano, que la calle era aún un bosque de sombras y las montañas, enormes ogros que barrenaban el horizonte. Sus pobres pies tomaron la decisión por ella y decidieron adelantarse, cediendo torpemente ante una pendiente terriza y una enorme piedra rodada precipitó su caída, arrojándola por un precipicio veinte metros al vacío. 

Es curiosa la forma que tiene la vida de sacudirnos y de zarandearnos. Y aún más curiosa la forma terca en que nos encerramos una y otra vez en nuestras propias ideas y prejuicios, que en realidad no son ni propias ni nuestros. 

Aisha se negaba a aceptar este lance del destino que pasaba por guardar cama y hacer reposo absoluto tras someterse a varias operaciones por fractura. Pero fue durante ese período de postración en el que su rutina se vio bruscamente interrumpida, que una parte de ella comenzó a despertar, a percibir que había más vida dentro de la vida, al tiempo que se veía privada de una larga lista de obligaciones, usanzas y costumbres. Un interminable periplo de faenas domésticas cuya premura no le dejaba tiempo para pensar en otra cosa y que la hacía vivir doblegada con su afán y cuidado puesto exclusivamente en los demás. 

El prolongado período de convalecencia y rehabilitación la obligaron a dedicar tiempo a sí misma aunque hacer cosas por y para ella no estuviese en su cuaderno de vida. Las largas jornadas de reposo la empujaron a la lectura y al cine, un mundo hasta entonces desconocido e hipnótico que la llevó a vislumbrar estilos de vida que de repente le parecieron más cercanos y realizables.

Todos los días nos cruzamos con ella. Su rostro prácticamente oculto por el hiyab, el chador o el burka, su mirada infatigable, cargada con bolsas de la compra, llevando un niño en brazos, empujando un carrito de bebé atestado de bártulos… Aún son pocas las que despiertan, las flores que consiguen abrirse, las estrellas que deciden brillar con luz propia. ¿Quién ha dicho que sea fácil, apropiado o correcto?

Hoy Aisha se pasea deslumbrante por las alfombras rojas de los más importantes festivales de cine, es una exitosa directora, escribe novela, ensayo y poesía e inspira a millones de mujeres que como ella, nunca pensaron que el mundo también estaba hecho para NOSOTRAS.

domingo, 29 de septiembre de 2019

LAS BOTAS DE AGUA


Las botas de agua nunca me entraban y la vida se detenía en ese pequeño instante. Recuerdo la holgura y la suave frialdad de su interior, de goma, lamioso. Mi tobillo atascado y ese pánico engullido por la prisa y la sensación de que se me olvidaba algo. En realidad odiaba el colegio, ese deber gris al que mi cuerpo y mi mente se negaban con una terquedad dócil. Las mañanas pasadas por agua eran el aliado perfecto de un verdadero día de colegio. Las gotas chorreando por el chubasquero y el paraguas tenían la misma cadencia que la tiza sobre el verde oscuro de la pizarra, las virutas de goma agolpándose sobre mi mesa o el perturbador crujir de los pupitres y las sillas arañando el suelo de clase sin compasión. 
  La mayoría de niños esperan la hora del recreo con impaciencia; yo lo hacía con un secreto desasosiego. El patio era ese bosque inhóspito donde mi sombra trataba de hacerse invisible. Al sonar la estridente campana, mi respiración se quedaba en suspense al tiempo que mi cuerpo abandonaba la clase entre empellones y gritos. Mi yo invisible salía al patio con la quietud y la solemnidad de las almas perdidas, mientras que a mi alrededor giraba el mundo como un enjambre enloquecido. Mis pasos ingrávidos codiciaban las esquinas, los ángulos muertos, la complicidad de una mano amiga… Sentía la lluvia dentro de mí aunque hiciese un sol abrasador. Prefería las tediosas horas de clase a la soledad del recreo, y cuando sonaba de nuevo la sirena mis palpitaciones volvían a su otra cadencia. 
  De nuevo la pizarra borrosa y el ruido de mis tripas en el tenso silencio de las clases de la señorita Eulalia. Sus labios, de un carmín anaranjado, dibujaban una línea imperturbable y su frente despejada estaba surcada por una hilera de arrugas horizontales que manejaba a su merced, frunciendo a modo de castigo. Su pelo, muy corto y de un castaño impecable, completaban un look heriático que no variaba ni un sólo ápice a lo largo del año. Su afán por humillar a sus alumnos había convertido la clase de Historia en una especie de páramo de tortura. El suplicio tenía lugar de pie y frente a la pizarra, donde alumno y verdugo llevaban a cabo un acto ominoso en el que los silencios eran aún más desgarradores que la propia voz airada de Eulalia diciendo “A ver, ¿por qué no has estudiado?” Cuando me preguntan qué es la 'empatía', no puedo evitar evocar el sentimiento de compasión que sentíamos todos hacia el infeliz compañero  que había tenido la desgracia de ser designado por el dedo brujeril de Eulalia, tras recorrer con parsimonioso sadismo la funesta lista de nombres y apellidos.
Por si las botas de agua, la lluvia y el desgarrador sonido de la sirena fueran poco... mis tripas, que arañaban el aire como acto de rebeldía, y mi libreta, con los deberes a medio hacer, albergaban el temor y la esperanza de no oír mi nombre pronunciado por unos labios pintados de rojo.

EL BELÉN

  —Abuela, ¿cuándo ponemos el Belén? —Hasta después de la Inmaculada no se pone, es la tradición. —¿Y eso qué es? —¿El qué? —Esa palabra que...